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El espejo del alma I

Sin llegar a fórmulas que tampoco yo entiendo, he estado, otra vez, mirando cosas de esas sobre la naturaleza del mundo.

Sea pues una estrella mucho más masiva que el Sol. Pongamos sesenta o setenta veces mayor. La dejas unos tiempos, eones, muchos eones. Las estrellas no son más que concentraciones de gas enormes. Cuando digo gas, digo mucho hidrógeno y otras cosas que importan poco a lo que hablamos. Llega un día en el que ese gas está tan apretado que hasta se licua y sigue apretándose hasta el punto en que algunas de sus partículas se funden para formar otra más pequeña.

Residuos de esa reacción son una gran cantidad de energía en forma de calor y radiación luminosa, a la par de formar otras partículas nuevas como el helio. El helio, a esas presiones y temperaturas, también puede fundirse, generando calor, radiación e hidrógeno... Vuelta a empezar.

Las estrellas no son perfectamente redondas, giran, convulsionan, y la superficie pega ramalazos,  como un pulpo gigante, de plasma (gas a muy alta presión e incandescente) que llegan, a veces, a hacer ruido en nuestros satélites artificiales, anulando emisiones de radio y televisión por todo el globo. Generan además ese espectáculo de la naturaleza que es la aurora boreal.

No son redondas las estrellas lo mismo que no hay nada perfecto en el mundo. Las estrellas están en el justito punto de dejarnos vivir. Es un equilibrio muy leve pero que se mantiene el tiempo suficiente (muchos eones) para que la vida surja, evolucione e, incluso, desaparezca. La muy alta gravedad producida por la concentración de masa de plasma (gas a altas presiones) mantiene a la estrella compacta. A la vez, el calor y las batidas internas producidas por las reacciones nucleares, tienden a separar el cuerpo de la estrella. Así, corrientes convectivas y dilatación son compensadas por la gravedad y el Sol, nuestro Dios, mantiene una misericordia con nosotros, simple puntito azul allá en la distancia.

Pongamos aquella estrella de antes, sesenta veces la masa del Sol. Un día, se cansa tanto, se agota. Ponte, querido lector, en el caso de que una estrella pierde masa en forma de radiación a velocidades impensables. Seguro que un número cualquiera en el orden de miles de millones de toneladas por segundo se queda bastante corto. Al final es tan grande que le importa poco. Pero llega un día en el que el equilibrio se pierde. Se va perdiendo poco a poco: La estrella pierde masa, menos gravedad, el calor la dilata, se hincha hasta el punto en el que las capas externas no vuelven a caer bajo el yugo gravitatorio y allá que van en supernova. Pumba... masa para todos lados...

¿Qué pasa si no? ¿Qué pasa si lo que ocurre es que la estrella se enfría? Es una estrella gordita. La estrella se enfría. De repente su calor no la sostiene con el radio actual y su masa se comprime de repente y cae hacia el centro. Cada vez más concentrada. Las capas externas pueden irse a tomar viento tamién de primeras... Es tan masiva y ha perdido tanto calor últimamente que sus corrientes convectivas no separan bastante las cosas. De repente se produce eso que llaman una singularidad.

La masa se comprime tanto que deja de poder escapar de si misma y da igual si es radiación pura. Todo cae y todo se pierde. Nace un agujero negro.

Se dice que el tiempo, eso que llamamos tiempo, es la dirección hacia donde se mueven las reacciones físicas. El tiempo va siempre hacia la disminución de entropía. La entropía, digamos, el desorden, y sólo se puede ordenar un sistema aplicando energía. Un sistema tiende a un reposo en el que la entropía es más baja: los gases se expanden, se enfrían. La luz se está apagando poco a poco en todo el universo y llegará un punto de entropía cero en el que no exista ninguna reacción.

Un agujero negro es el la mayor cantidad de entropía que se puede meter en un volumen. Sin fórmulas, se dicen unas cuantas cosas matemáticas y te acaban planchando que la cantidad de entropía no depende del volumen sino de la superficie que lo contiene.

¿Por qué hablamos de entropía? Pues... Es extraño como que la energía se pueda convertir en materia... En realidad la materia es energía muy concentrada. La entropía es información. Hawkin comparaba la entropía con la ordenación de la memoria de un ordenador, etc. Ponte en el caso de que cada partícula del espacio represente un dato. La entropía para un volumen de espacio es la cantidad de datos que caben representados en partículas, salen a tantos moles por litro... Pues un agujero negro es la cantidad mayor de datos que caben en ese espacio ya que no se puede concentrar más.


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O quam cito transit gloria mundi.