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Mi primo el nota

B... Un chaval que trabajaba conmigo, sentado a mi lado, cuando se fue dijo qué pena me da, tío. Sí, pero lo que nos reímos, contesté... Nadie nos lo quita, dijo él. Ese es el tema, le dije. Me dio la mano.

Le ví un par de veces más por ahí por Oviedo. Le tiró todas las tejas a I... delante de todos, jeje, qué caradura. De viejo quisiera ser como es.

B... Siempre tiene un primo, siempre pregunta por él, siempre que no es pa mí, es por mi primo. Llega un correo y su primo quiere cambiar de trabajo o estudiar tal o cual tecnología y quiere saber si se usa, la usamos o se usará.

Pues yo tengo un primo. Mi primo me cuenta cosas. Un día me contó que vió a X una mañana de niebla cuando él iba a buscar el coche para ir a trabajar. X paseaba un perro amarillento con su hermano sin sentido, un día entre semana sin que pareciese haber fiestas ni vacaciones cerca a sabiendas de que ambos trabajan. Creo que era ella, me dijo, había niebla. Mi primo quizá vea cosas donde no las hay.

Lo de mi primo con X es Xtraño como todo. Vino y se fue y vino. Quizá nunca hubo nada o eso creo entender. X es caprichosa, voluble como todas, quizá demasiado. Pero el perro era amarillento.

X tiene la piel muy blanca y muchas pecas. Los ojos, según le de el sol le son de un claro o de otro y hasta brillan verde cuando no lo son del todo. Grandes y con cejas marcadas, pobladas, quizá más oscuras que el pelo rubio rojizo.

Xtraña X, quizá no Xtraño comportamiento visto lo que se ve. Alguna vez la oimos contar, no estaba mi primo porque se enfadaría, sobre un pavo (no él, claro) que andaba con ella y que se encontró una bolsa de patatas fritas tirada por la calle y se puso a comer... Ella le dijo algo sobre pagarle una bolsa nueva y sin abrir pero, claro, donde no hay. Concluimos en conversación con J... cuando se acabó la anécdota y nos quedamos con caras de atónito gilipollas, que las mujeres son tontas al mismo nivel de dime con quien andas.

Mi primo en una de las venidas de X, le propuso, figúrense ustedes, ir al cine. Es muy caro, respondió ella, por supuesto, invito yo, dijo mi primo qué más da. Cuando tenga trabajo y sueldo vamos, no antes. A mi primo siempre le ponen excusas y siempre se las cree.

Mi primo escribe, escribe mal, no lo intenta mejorar, no le importa, escribe como yo para sí. Escribo, me dice, para aflojar por dentro lo que no le digo a la gente y que parezca a mi entender que alguna vez hablo de lo que pienso. Escribe sobre X, Y y hasta sobre Z aunque a Z no la trata mucho, quizá le tenga algún respeto por haber sido, insisto quizá, sincera en cuanto a bienes, fines, contratos, palabras... A pesar de los pesares.

Ve a X de vez en vez sóla o con sus amigas. De vez en vez con algún gorila porque X era escogidita, los cogía tontos pero, importante, sin pelo. El comentario nos hizo reir mucho, recuerdo, estaba D... Y también es de esas que dice que no quedan caballeros en el mundo y a las que respondemos que ya no hay damas para compararse.

En aquella época, la del cine, X... optaba a un curso en la empresa en la que estaba mi primo en la época. Carajo, se dijo mi primo, si la cogen no sólo trabajará conmigo sino que tendrá trabajo para ir al cine. Carajo, carajo... Por dentro le recomía la esperanza como siempre, crédulo él. Empezó, eso dice, a mover sus cosas en la empresa y hablar bien de X... que si hizo a, b o c y que si lista que si formal.

Como quien trabaja, señores míos, por dinero, como por otra parte hacemos todos, X... tomó empleo en aquella empresa. Mi primo contento, nervioso, mi primo exultante. Ahora dirá, decía él. Pero el trato decayó bastante. La cosa siempre es así con mi primo o con las mujeres que le han tocado. Andaba el hombre en dudas y se esperó una mejor ocasión para retomar el asunto, pasaron quizá un par de meses.

Escribía, qué fue de tí, qué de aquellas palabras. Dónde estarás, donde has estado. A veces escribía de X, otras de Y, pocas de Z.

Llegaron fechas y hubo cena de empresa. X venía peripuesta, guapísima, con la piel muy blanca y los labios, sólo los labios, de rojo carmín un tanto caro, brillante. Espectacular. El pelo suelto que, cuando iba a trabajar lo llevaba recogido, la hacía parecer una muñecaza de anuncio. El trajecito, los zapatos. Daban, dice mi primo, ganas de abrazarla para toda la vida. Porque mi primo es de la idea de que si puedes vivir doce o catorce años con el mismo gato, toda una vida, por qué no vas a poder vivir toda una vida con la misma mujer. Iluso él.

Por supuesto, además de oirla hablar en renuncio de cosas que había hablado con él. Mala mujer, santo varón, santo varón.

Mi primo el nota, escribe. Escribe de X, de Y y rara vez de Z. Todas son tú, siempre son tú. Siempre hay un tú en las canciones y un nosotros aunque nunca lo hubiera. Nada importa, todo da igual y mi primo dice que a él tampoco. No tiene que justificarse con nadie porque él, escribe para sí. Si a mi primo no le importa y a mi no me importa, ¿a quién le importa?

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O quam cito transit gloria mundi.