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Times they are a changin'

En tiempos del colegio, hubo un curso, sexto creo que fue, vino una familia mudada del país vasco. Eran del zú, con acento los padres y todo. No quiero dar demasiadas referencias.

Vino a mi clase X... morena de pelo liso, pintaba como los maestros. Tenía pequitas, nariz chata y labios color rosa como nunca se habían visto. Y..., su hermano, iba tres cursos más abajo, más o menos.

Enterado me he este fin de semana de un par de correspondencias sobre anécdotas. Ocurrió una anécdota una vez en que una amiga de P... le propuso un trío con su, entonces, novio. Ay madre. Era X..., me dijeron. Gran amiga es X... de P... así que hablan de todo, fian una de la otra y hasta ahí fueron los consejos que se traían. Mírala ella, una de las decentes del colegio y del instituto. O eso creíamos.

Una, M..., que iba a mi clase en el instituto, dejo a su fiel amante novio para irse a una colonia de ocupas den tacaluña. Tan tímida ella y retraida, con aquella piel tan blanca, rojiza cuando le hablaban. Mírala ella. Pues igual, me pareció, una especie de golpe, quizá envidia de que no sea yo el que tenga atributos para hacer estas cosas... Probablemente.

Y..., el hermano de X..., me entero de que... A ver... la anécdota completa por orden. P.. y X... son amigas y P... es abogado y, por lo que entiendo, multitodo sin especializar porque labia no le falta para todo aquello. X... en confianza, pero no como cliente, preguntó a P... qué hacer en el caso de su hermano. Su hermano venía a jugar al futbol con nosotros cuando yo ya estaba en la facultad. Él y su vecino junto con los colegotes de mi hermano y yo. Y era buen chaval. Sabe dios, en qué acera habrá pisado, dónde habrá girado mal para llegar a una carcel de Colombia.

Parece ser que en aduanas de vuelta a España le encontraron un no se qué comprado al peso que ya en la madre patria le hubiera reportado bastantes beneficios. La tontería se hubiera quedado en un tirón de orejas en España, pero es que en Colombia, pese a que no lo parezca, hay leyes. Leyes severas y de aplicación automática al tipo de Francia con la gente a la que le encuentran un arma ilegal. Un arma ilegal, a tanto por arma, tantos años. Por lo visto, en Colombia te cogen el peso de más, a tanto por gramo, taitantos años de carcel y, por supuesto, una carcel de Colombia que si ya da pena ver una de aquí por la tele, esas que se ven en Colombia deben de ser de postapocalíptico parriba.

Ya no que el edificio no de para mucho y esté saturado de gentes, es la "calidad" de las gentes, constando en texto que uno no es más racista que otros pero quiere hacerlo notar por todo aquello que a veces suena en las noticias de que cada vez que hay un motín descabezan a nueve o diez, que hay carteles hasta de tabaco y que, aunque el escorbuto no te preocupe que fruta fresca habrá, puede ser lo menos que vas a coger.

Y ayer lo pensé, lo pensé hoy. Dónde habrá pisado, quién habrá dicho qué. Quizá la ingenuidad le hizo pensar que un paquetito traido de las vacaciones... Qué tontos somos, chico.

Preguntó X... a P... qué podrían hacer. Pues, con sentencia firme, que lo era el primer día, lo más a lo que aspira es a que el gobierno colombiano acceda a que cumpla su pena en España. Aun con esas, la pena sería colombiana, osea, nada de reducción, nada de reformarse y salir: Cumples un castigo y punto.

Cómo cambian los tiempos, la gente. Y no proclamo, no afirmo, pregunto: ¿Cómo?

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O quam cito transit gloria mundi.