Pero fue hace tanto tiempo y queda tan lejos. La memoria se borra para lo bueno y para lo malo. Aun saborea uno las lágrimas que marcan más nuestra piel que las alegrías. Las cosas reflejadas en el retrovisor parecen estar más cerca de lo que están.
Y hubo una Julie, niña ella, niño yo, una piel fría. Aun puedo verla aparecer en el asiento de atrás. El mundo es una autopista y nuestra alma un coche. Entonces, cuando éramos inocentes, todas las señales de la carretera alertaban: ¡precaución!, ¡niños jugando!
surge como un angel sale de una tumba, pero las cosas reflejadas en el retrovisor parecen estar más cerca de lo que están.