Hoy dedico el texto al poeta urbano anónimo que escribió y describió el arte por el arte en la puerta del baño de aquel bar. Cito en lo que recuerdo, dos puntos comillas.
Tengo el pantalón roto
y la cosa no es tan mala
agujero en el bolsillo
arrascandome el escroto
camino de tapadillo
sin que lo sepan los otros
Léase pues que la lírica llegó a su máximo el día que el hombre cogió por vez primera un rotulador para pintar una puerta.
Hablemos ahora de la biografía del autor.
Antes de los dieciocho nunca mostró una inclinación por las artes o las letras y en la obra se ve reflejado el eco de otros autores que realmente le impresionaron. Una cita textual de una de sus conversaciones al apreciar la obra original siempre se cuenta por las esquinas de su ciudad de residencia:
- ¿Que es el escroto? - preguntaba el futuro autor
- ¡El forro los cojones! - respondía su consejero cultural
Recorrió su vida de colegial pasando de mano en mano por varias jovencitas a las que llamaban sus novias, aprovechando en lo terrenal lo que heredó de sus padres. Vivo, alegre, divertido.
Llegó a los treinta ya casado y con un hijo. Dos se le cuentan en la actualidad. Vive feliz la vida del puerco. Alegre, divertido. Partida los jueves, cacharros los viernes y sábados. Partido domingos y lunes.
De vez en vez, se le ve visitar hogares de baja reputación e industria cárnica. Nadie sabe a ciencia cierta si la llamada su mujer ningunea o realmente ignora el hecho.
Explico ahora la cita, explico la biografía y el porqué de este post.
Hablo desde detrás del cristal de mi ventana, donde el mundo se ve feo y sucio a pesar de que el vídrio sea transparente. Escribo desde el punto de vista del autor frustrado, el artista fracasado, el amante fiel y desdeñado, el muerto, triste y envidioso con saña, con tirria. Mal envidioso, mal perdedor, mal despertar.
Escribe el inconforme que cree que esa vida ha tenido demasiada suerte aunque, después de todo, quizá se merezca esa pizca de dignidad, felicidad o como la llamen ya que nadie merece la muerte, a mi entender. Quizá sea un dechado con un trabajo admirable ya que no hay trabajo indigno porque todos los trabajos se tienen que hacer, hágalos quien los haga.
No soy nadie para hablar.
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O quam cito transit gloria mundi.