Aquel profundo "Todo mortal" de Bécquer al que nunca, en los textos que he leído, le han puesto puntos suspensivos aun a sabiendas de que es una oración inacabada. Quién sabe qué fuera a decir, algo como que "debe entregar su alma al creador". En la época era la gente de otra pasta y se ganaban la entereza a fuerza de creer y no de ningunear el abismo como se hace ahora.
"Qué Dios se apiade de mi alma" dijo Poe, "Quiero dormir", dijo Bernard Shaw. Y las hay tan alegres de pensamiento como la de Menendez Pelayo que dijo: "¡Qué pena morir cuando me queda tanto por leer!". Pero...
Pero pocas, un dechado en la muerte, como las de Buster Keaton. Hablando a su alrededor alguien dijo alguna barbaridad de creencia popular como que los que vana a morir tienen los pies fríos, se ve que yo muero cada vez que me da fiebre... A lo que respondió en último hálito: "Juana de Arco no".
Por cierto que lo último de Rodolfo Valentino fue: " De verdad: ¿tengo pinta de marica? "
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O quam cito transit gloria mundi.
Por cierto que lo último de Rodolfo Valentino fue: " De verdad: ¿tengo pinta de marica? "
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O quam cito transit gloria mundi.