La mujer insistía. A tomar algo. No tenía yo el estómago en ssu mejor momento o, mas bien, la estaba viendo muy hecha polvo y demasiado bebida como para no arrepentirse mañana.
Mejor dejarlo así, le dije, no estoy hoy para mucha fiesta. Me voy a ir a casa.
Punto y final.
Me pareció que no tenía el juicio al día y no es bueno, me dije, abusar de esta posición. Vete a casa si tan sola estás.
Un rato buenísima. Puta pena de no ser aun quien siempee quise ser.
Puta pena.
No la volveré a ver.