Web Analytics

Fanmail

Fanmail

Lo llaman así, fanmail es el correo que llega de un admirador. En este caso parece que sea una admiradora que dice ser Maribel (o eso digo yo). Maribel hace unas cuantas preguntas a las que le contesté y luego decidí publicar alguna aquí. Espero que no le importe a mi querida Maribel.

Dice Maribel que a veces se le encoge el estómago al leer lo que escribo y que se medio entrevé identificada en mis palabras. Aquí no se a que se refiere muy bien, pregunta que en qué me baso para escribir. Pues mi querida Maribel, estas cosas me salen así. Se me ocurre y empiezo a escribir. Pocas veces releo lo que voy poniendo, simplemente vuelvo a empezar y sale otra cosa. No, no son “poemas”, Maribel, la cosa va por donde va. Escribo según me venga a la cabeza y salen esas horteradas pesadas que, hasta ahora, creía que eran sólo para mí.

No hago ningún esfuerzo porque otros las puedan entender, lo que a uno se le pasa por el alma no tiene por qué ser comprensible para los demás. Somos humanos y es pensable que tengamos el mismo nivel de sentido, más o menos los mismos órganos con la misma capacidad cognitiva del medio. Seguro que cualquiera siente y padece lo mismo que tú o yo. La diferencia puede que esté en que yo me pase rumiando cada frase que susurra el viento hasta que le encuentro un sentido… o no.

Quién soy, me pregunta Maribel. Pues lo digo en el párrafo anterior, un ser humano con los átomos mejor o peor colocados en forma de blandito oso de peluche. Qué palabras, insiste, son esas que digo que “son tan sentidas”... No son sentidas. Si yo mismo las leyese medio pimplao probablemente me pasaría días riéndome.
¿De verdad hablo así? Pues no, mujer, ni hablo siquiera. Nadie habla como escribe salvo esos que hacen las encuestas de Facebook, seguro que son de Mieres.

Tengo una conversación para ti que quizá diga algo: En una charla de esas de anécdotas y risas muy pegados por el ruido o por el calor…
- Un ex mío…
- ¡Chsssst! – La interrumpió él poniéndole un dedo en la boca – Me importa quién eres y no quién te hicieron.
Ella le miró interrogante, arrugando un tanto la mirada pero pareció al momento comprender, pareció acercarse más, por el calor, no por el ruido.

Gracias muchas. Y recuerda que no escribo para tí, escribo para mí y si miento sólo me miento a mi mismo.

Salú.