Hoy empezó el currelo otra vez. Mal día. Me enteré de que Adro se habría suicidado saltanding de un puente hará como una semana.
Hacía tira que no le veía, sabía que ahora regentaba una tienda cerca de donde trabajo. Estaba en la facultad conmigo. Como soy subnormal, a pesar de no acordarme de él desde hace pila, resulta que desde que me enteré del temita no pude quitarme ni su voz ni su cara de esa pantalla de proyector que llevamos detrás de la frente donde se interponen los recuerdos en una luz fosforescente a la vista. Y pensé en lo que nos reímos. Y pensé que somos tierra, mierda y sangre. Y puta vida esta. Le veía a veces por la Felguera a la hora de comer y antes, cuando yo usaba tren, en el tren.
Un paseo después y una comida más. Volví a ponerme a la faena de buscar contactos de contactos que me confirmen la turbia historia que me contaron.
Jumh… No acabo de decidir si lo que me perturba es su muerte o la mía. Pero el no poder tener una razón para quitarse la vida, esa manía mía de pensar qué pasó por la cabeza de alguien así o imaginar su último segundo.
La cosa es carcomerse. Cagonlaputa.
Salú Adr0, la madre que te parió, ¿qué habría tan malo que no haya pasado ya?