Del sitio aquel, del origen del mundo, todos ven venir su destino. Es caer, es nunca llegar y acabarse el tiempo mucho antes de que podamos acertar a imaginar qué nos espera. Cada paso adelante te acerca a otra longitud.
El mundo, el universo son contenidos en una esfera de la que siempre vemos el horizonte y nunca se alcanza, caminamos contra el viento y hay una marea, una fuerte resaca, que deshace el suelo bajo nuestros pies como el viento al polvo. Nunca avanzamos, siempre necesitamos, siempre hay un potencial que gastar, una mina que explotar. Siempre hay un alma nueva, siempre otra vida. Siempre más allá siempre peor, cada vez más lejos pero una dirección, un sentido impulsa el moverse como si nunca viésemos más que espejismos y árboles de colores, diamantes brutos y estrellas fugaces.
Al intentar seguir, al querer aprender una respuesta, gastamos la vida. Cada día un ladrillo, cada segundo un grano más de arena que cae y no toca un fondo donde todo se pierde y donde nada se abandona.
Al querer seguir, al no poder más que cumplir con la más básica necesidad nos perdemos y caemos a un foso cuyo suelo nunca se alcanza. Un fondo contenido en una esfera que es el mundo sobre el que andamos en planos equipotenciales que nos llevan a ver siempre un horizonte que no podemos alcanzar. Siempre hay una zanahoria, siempre más comida. Siempre hay una necesidad una cuesta abajo una curva que oculta otro camino. Siempre hay un más allá contenido en una esfera que se deshace en polvo, arena y niebla, disueltos por un sol redondo, alto, inalcanzable y que si una vez llegásemos a pisar estaría contenido en una esfera de la que sólo podríamos ver el horizonte.
Así a cada paso, así todo el esfuerzo se va en buscar la cercanía del paisaje mientras que es el medio quien nos consume. Mientras que es el tiempo el que nos pasa. Y mientras miramos, queremos, necesitamos, pasamos hambre y querencias que mueven el mundo bajo el plano de nuestro suelo sobre el que el tiempo es constante y no vale nada.
Y cien años son un suspiro y tu ayer es mi hoy. Y al final no habrá nada.
Al final el tiempo.