Con la piel dentro aun no sabía cómo era aquello. Teniendo todo el cuerpo ya sometido a la sensación seguía sin saber notarse. Todo era distinto y todo parecido a lo que esperaba.
Una extraña sensación de soledad, de haber estado antes y echarlo de menos aun cuando estás allí. Llegas, no te lo crees y lo tienes delante y quieres seguir acercándote como quien quiere alcanzar el cielo a saltos o un cuanto de materia mediante la ciencia, técnica... Herramientas humanas.
Y más allá, más lejos, siempre hay algo mejor. Siempre se espera. Y si en un momento se termina el lugar que no es un tiempo y que no recordarás ni principio ni fin, sólo camino en un punto.
Y el mundo lo recuerda con un verbo que aun no está escrito y que significa llegar el hombre al lugar donde yace el destino.