Pero nieva y la nieve me invita a soñar, con pálida cara redonda de un mundo que quise olvidar. Por más que la vida me invitó a pasar no quise a la pueta del mundo asomar. Por siempre atrapado, por siempre sin fin estaba angustiado en la celda de carmin. De retrato olvidado perdido por tí, de papel mojado de palabras de miedos de juegos de tristeza que a tí te dio por regalar, creyendo mi cielo, creyendome yo que aquello era vida y era todo por mí.
Y nieva y la nieve me hace recordar. Y lloro dios mio, que llueva, que hiele, que muera mi vida que acabe sin mas, caer fulminado, no quiero pensar, pisar por el mundo, que quiero olvidar. Por favor dios mio, que mis ojos baldíos no vean nevar.