Donde no importa que pase, que venga. Donde no hay ayer, donde no importa.
Donde la lluvia seca y los pañuelos ensucian todo el paisaje como salidos de limpiar, como desperdicios olvidados en una casa reciente. Olor a pintura y a vidas por vivir, paredes blancas, cajas por abrir y maletas sin deshacer.
Y amanece y nunca llega la noche. Y la noche es otro día.