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Dios existe

Dios existe. Así reza un titular por ahí de esos de la prensa seria. Carajo, me dije, dios exste y no me ha dicho nada. Que cabrón.

Y, peor aun, existe y no es portada ni de este diario que lo pone en titular a media resma de páginas del fubol.

No pude menos que sonreirme y echarme a leer. Allí hablaban de religiosos y de filósofos de todas edades. De esos intentos de demostración. De que hay quien piensa que las casualidades no existen y, sobre todo, de esos que no creen en los hechos empíricos pero se recrean en su invención o, el más dificil todavía, en lo que han inventado otros.

Tengo claro recuerdo de alguna de mis tomas de conciencia. Me quedaron algunas grabadas a fuego como queda el engaño, el desengaño o los dolores de articulaciones, recordandote tu edad, tus decisiones, los golpes de un reiterado tropiezo en el camino.

Recuerdo recordar que El Quijote es una novela y que nunca hubo tal cuerdo en La Mancha que pudiera en uno rezar a la verdad, crearse un mundo y hasta dulcificar a una mujer. Vino a mi memoria que en primaria nos habían preguntado si existió aquella persona y respondí que si pero que lo narraba otro.

Dios existe. No me ha dicho nada. Ni siquiera es portada de periódico y no aparece en el cielo cuidanding de mí como la madre de Woody Allen.

Divaga el artículo y al final terminas leyendo lo de siempre. Hay, al parecer, un fin para todo, incluso un porqué de las cosas y, por supuesto, un innegable componente místico dentro de nosotros. Ese componente nos lleva a identificar a ese dios en todo aquello que no descubre la ciencia y hasta en lo que descubre. Porque si hay leyes en la física es porque alguien y, no la propia composición del universo, las ha dictado.

Cómo explicar mi existencia, la de esa gente que no ve más dioses que esos humanos inalcanzables con el ombligo al aire y rítmico cotocroc al caminar. Que no ven más monstruos que esos mismos dioses por la noche.  Cuyo sentido de la realidad es sólo visible, sólo mesurable... Si hay dios, ¿por qué soy diferente?, ¿por qué no tengo alma?, ¿Por qué me sobra sentido?.


¿Por qué quiero creer y no puedo ni en las personas que son, están, se pueden medir, contar y hay hasta quien las toca...?