Creo que ya puse esto más veces pero mal no queda recordarlo.
Resulta que Robert Mitchum era un poco balarrasa y allá en una islita del caribe se pegaba tientos al hígado que lo habría que ver. En esas correrías se llevaba muy bien con los calypsonians de las salas de fiesta y los hoteles en los que paraba. A resultas de tanto ánimo siempre acababan cerrando el bar con aquellas canciones socarronas y divertidas como esta, tic-tic-tic que el propio Mitchum acabó grabando en un disco que se llama "Calypso is like so":
Y nadie sabe donde esconde el reloj la muy puñetera.