Puedo suponer que todo nacido que haya tenido que trabajar tenga los mismos temas rondando la cabesa. ¡Qué se le va a hacer!
Cagarse en todo, eso se puede hacer. Morder la lengua y tragar. Y aun con esas, cuando a uno se le presenta la mierda de otro delante tiene que tragar porque, cojones, estamos cotizando para la ilusión de un retiro o para pagarnos los vicios que, últimamente, aunque medio caros para lo que gasto, son baratos.
Ay dios...
Qué raro es toparse a alguien que sepa escribir "ay dios". Que quizá sea falta eso de no poner Dios con mayúsculas, pero lo peor es el "ay", el "ahí" y el "hay".
Conozco gentes de esas que ni técnicas sociales ni pollas en vinagre pero que son unos putos hachas en aquello que curran: La mierda de la informática. Luego hay un devenir de gentes que trabajan, que hacen eso higiénico de callar y mirar a lo suyo y llegamos al extremo de la imbecilidad e hipocresía de quejarse por todo. Y está el término infinito que anda por quejarse por todo e intentar justificar su mediocridad (que yo también nací mediocre, ojo) o, peor si cabe, su completa y estólida incapacidad, ignorancia y no saber hacer en el oficio que desempeñan a duras penas.
Tengo de todo, he visto todo y hasta cosas que no creerías, cara mitad de mi, lector.
Ay dios...
Y no habrá sitio en que un mediocre como yo encaje para poder librarse de los extremos. Qué se yo... Maldades de esta vida, gajes del oficio. Baches contra los que pegarse y vidas de las que uno no quisiera saber nada.
Aun me pasa que me llamen inútil en campos en los que veo al otro como analfabeto y diestro en qué se yo qué en lo que parezco saber algo, quizá por haber pasado por un bache de esos en los que, o aprendes antes de caer, o aprendes con un hueso soldado.
Soy de esa genética, si es que hay más en el mundo, para los que todo es tremenda y no hay palabra que no tenga tino. No hay frase sin significado ni vela sin viento. Nadie cae al pairo en este mar tanto como nadie dice nada sin sentido. Digo esto porque, muchas veces, quien espera como yo, espera con una razón. Digo esto porque quien habla a la primera que salta, probablemente diga su verdad.
Y la verdad es tan inexacta... Y la verdad es tan... Tan de cada cual.
Así me insultan y me callo. Así uno tercia comentarios con terceros sabiendo que el segundo se va a enterar. Já. Así uno se ríe cuando sabe que se entera. Y todo es desinformación o mensaje intencionado, que también podría decirse, creo yo. Pero salen las burbujas de aquellos pedos y todos callan.
Eso de callar llena este mensaje lanzado en botella a ese mar de la incomprensión, como cantaba aquel. Ese mar del internez, ese mar de la gente de la que no se nada y nada pido.
¡ay dios!
Puta informática. Puta vida.
Y más. Uno cree, uno quiere creer. Ojalá haya un Dios, dije muchas veces, para tener alguien a quién echar la culpa de todo. Ojalá pudiera, supiera creer... Porque querer ya quiero, pero no puedo creer. Y te topas a esas gentes que no acaban de caerte mal a pesar de lo vivido pero acaban cayendo en los pecados de tu conciencia....
Porque uno, que es muy raro, tiene conciencia. Y tiene una conciencia booleana que no sabe distinguir justificación contraria para una afirmación como si el mundo fuese sólo negro a este lado del Pecos [wiki]. Y, a veces, miro atrás y pienso en cómo habré sido tan crédulo con la de veces que tuve fe y se me cayó la montaña encima...
Y vendrán días, piensa uno. ja.
Mañana amanecerá para quien lo vea y, si coincide que es para mí también, me voy a desayunar a las ocho un bocadillo de medio metro que, merecido me lo creo.
¡Me lo creo, cojones! Es lo que me creo hoy.