Queridos compañeros,
No puedo dejar de notar el esfuerzo que hacéis para destruir el lenguaje que “todos” hemos construido por costumbre, históricamente y por naturaleza. Con este lenguaje hemos llegado a tal punto de comprensión entre distintos sexos y variopintas razas hasta el punto de poder decir “persona” para cualquier humano sea de la condición que sea o poder llamar “nosotros” al grupo al que pertenecemos sin que nadie pueda ni deba sentirse ofendido en lo más mínimo ya sea por una supuesta discriminación por parte del hablante o por la suspicacia del oyente de no estar nombrado en el grupo.
Quiero recalcar vuestro muy poco admirable esfuerzo para favorecer populismos sexistas baratos, maltrato de la lengua y artificiosas palabras con más que dudosas ventajas sobre el lenguaje natural que resume, sin que nadie debiera ofenderse, en el plural masculino el que “todos” seamos todos, unos y otras. Digo masculino y no varón, ni macho, ya que no tienen sexo las palabras mas sí género.
Este esfuerzo, decía, es detestable por lo antieconómico y contrario, por tanto, a la naturaleza del lenguaje. Pero también por lo estúpido de aquellas que, sintiéndose apartadas por ser nombradas en el bulto de la palabra masculina “todos”, prefieren aparecer sempiternamente, por lo que se ve, condenadas al segundo lugar: ”nosotros y nosotras”.
No quiero decir que se deba anteponer el “nosotras” al “nosotros” sino que los textos escritos deberían ser releídos por un castellano parlante que fácilmente puede ver que está mal escrito y sobran palabras. Igual que está muy bien que se corrijan las faltas de ortografía, debieran conservarse las normas gramaticales.
Pese a las tesis actuales nacionalistas a las que los sindicatos parecen ser siempre tan afines y de las que, en mi opinión, deberían desvincularse y manifestarse públicamente y a diario cada día más radicalmente en contra. Os invito a la reflexión y a ver que nunca una imposición de lenguaje, nunca una palabra obligada y fabricada para tergiversar la forma de pensar de las personas en contra del respeto mutuo es libertad, democracia ni igualdad. Y explico esto diciendo que se conculca la libertad enseñando en su contra, la democracia haciendo becerros de personas y la igualdad buscando diferencias aunque, en este caso, sean sólo palabras… Pero por una palabra, “Dios”, “tierra santa”… Mueren miles cada día y por una palabra, “nación”, “raza”… Hay miles dispuestos a matar.
Me despido enviándoos un saludo y agradeciendo la que espero sea desinteresada labor que lleváis a cabo.
Muchas gracias.
Hasta pronto.