Hubo una voz. Sí, eso recuerdo. Hubo una voz que dijo que un día podría llegar. Hubo una vez en que me hicieron creer que llegaría.
Todo pasó tan deprisa que no se si fue un sueño. Lo veo hoy como aquellos días de la infancia que uno sabe de seguro que ocurrieron pero que recuerda más por sus propias palabras o por las anécdotas recontadas que por los recuerdos en primera persona… Tan borrosos…
Quizá haya sido hace mucho, yo creo que no, creo, como dijo la canción, que veinte años no es nada y que en un abrir y cerrar de ojos estaremos envenenando palomas en el parque disimulando matarratas con el pan que el resto de ancianitos les den de comer.
Quizá es pasado lejano pero lo recuerdo, lo revivo, me lo cuento una y otra vez. Para mí fue un segundo en la vida que no podré dejar caer en el olvido.
Hoy que se que nunca llegaré.
Recuerdo una voz, una nube de memoria, una manta pesada de oscuridad tapan el resto. Recuerdo… Recuerdo el óvalo perfecto de una cara. La redondez y el brillo, las manchas de la piel… Recuerdo una brisa, un perfume. Recuerdo el segundo en que recibí la promesa. Recuerdo mi vida, parece de ayer, la vida pasada que nunca tendré.
Eso lo recuerdo, sí. Un día, por un segundo, hubo una voz.