Echarle morro, me dijo, hay que echarle morro y jugar que esto es jugar.
SI follo yo, me dijo, ¿cómo no vas a follar tu?
Esto sin venir a qué y viniendo de fuera. Algo prguntó sobre como está "el tema" por aquí. Uno no nació ayer (o eso cree) y pilló el tema en seguida. Pues... verás... no se a tí pero a mi hasta ahora o pago o me piden hasta certificado de penales...
Na... Es que hay que echarle morro.
Ocurre que conozco al tipo más fantasma del mundo, No es quien me dijo esto que acabo de comentar. Es otro que conozco. El tipo más fantasma del mundo ha leído lo que nadie sabe y hasta conoce a un pavo tan delgado, tan delgado - y no puedo poner un tan tan sin acordarme de tí :( - que no lo detectan ni las puetas del carrefú... Es que es de libro, de poema, de hablar y no callar...
Pues conozco al tipejo más fantasma del mundo (sus méritos tendrá, cosa que no niego) , pero, carajo ¿a qué estúpida habrña engañado para estar casado?
Cuenta ser fantasma, cuenta ser echao palante. Cuenta todo lo qeu no me gusta ser.
Hay que echarle morro, recordé hoy la frase. Hay que echarle morro porque, jajaja, el bien, el mal, el cielo o el infierno son cuentos de viejas que no pueden asustar a gente de mundo como nosotros. Hay que ser quien no eres. Para las mujeres vale más que mientas a que seas el tipo sincero al que poder machacar a palos por no ser nada en la vida. Vale mil polvos decir eso de no sabes lo que te pierdes morena que pelearse la vida queriendo hablar tener algo que valga la pena.
¡qué país!
¡¡Qué mundo!!
Qué vida más triste esta donde ya no hay verdad ni color por el que mirar porque los duros salen a cuatro pesetas y aun pagando tres siempre sales perdiendo. ¡Qué cosas! Que valga más una palabra dada por quien mata por mentir o miente mantanding que quien quiere de verdad decir verdad... Porque verdad nos vale, verdad nos puede, verdad nos manda y amanece de verdad cada día, tan cierto como que un día no amanecerá para nadie cuando no amanezca para mí.
Así las cosas... Cuánto repito ese enunciado.... Así las cosas, así la gente, así el mundo...
Así el mundo va como va. Un mundo en que una palabra bien lo vale por más que esa se tergiverse. Es curioso que vi parte del debate de los cojones y hubo un candidato (Rajoy para concretar) que fue capaz de decir y mannnnda cojones que haya alguien con dos dedos de frente que sea capaz de decir eso... fue capaz de decir, prosigo, que el promulgar una ley dando derecho a los gays a contraer matrimonio era voluntad de "crispación" o buscando división.... El absurdo hecho palabra, el gilipollas hecho persona, el intransigente, el analfabeto científico. El prosaico hecho político, el imbécil hecho candidato, diciendo que unir lo que su Dios, (que no el mío) ha hecho sea malo, rotura de esquemas, insulto a su idea del bien...
Y digo eso todo sin pensar en votar ni al otro ni a terceros que no hay ninguno que valga mi esfuerzo. Esfuerzo haré porque siempre lo hago, porque siempre creo que es mi condición, obligación y culpa el ir a votar aunque sea en blanco para que nadie me tenga argumentos luego para decir "claro, como tu no votas". O mejor: para sentirme bien conmigo mismo por saber que he dado mi voto, que he hecho valer mi palabra aunque caiga en saco roto y no valga nada, para decir que todos esos que hablan, sólo hablan, al menos para mí, sin que de sus palabras se pueda sacar más que de aquellas espumas del Duero al que cantó el famoso cantabrón.
Siempre, con perdón del artista y siendo esta mi palabra sobre la suya, desde que conozco el poema. Siempre, decía, me pareció tan correcto, tan acertado, tan sincero y sencillo. Tan mundano tan terrible en su decir... Conozco el poema desde que estaba ya no se si en quinto o en sexto y cuánta razón llevba como agua traiga el Duero por siempre jamás. Porque las palabras son como la espuma del río o del mar. Son finitas, son deletéreas en algún sentido. Pero, sobre todo, son crepusculares en ese sentido de que duran poco, saben a nada, agracian al que las oye pero siempre queda ese "resabor" (si es que se puede decir así) amargo de carne rancia, de pescado de lunes (la expresión tiene sentido, si no preguntenme por correo). Esa circunstancia, ese significado mundano, finito, increíble, al que uno llega a una edad.
Y es que, cierto es, como tratando con mujeres, nunca hay una verdad. Como tratando con hombres, nunca hay un cierto fijo. Y es que, como tratando con personas, tan difícil es distinguir la paja de la mies entre todas las palabras... Y es que acabas viendo qué se yo qué ansia por estúpido protagonismo, por banal idealidad de su persona. Terminas por adivinar la siguiente frase porque hasta tu imaginación supera la estupidez del otro.
Y es que la gente no es sincera.
Y es que la vida no es sincera.
Y es que nacemos engañados para tan sólo morir y no hacemos más que enredar en el rodrigón de la sociedad que nos han montado...
Y es que... Y es que, carajo, de niños no eramos así y si éramos, es que no éramos adultos.
Seamos adultos, seamos sinceros. Seamos personas, por dios, que mil veces más vale una libertad que una ley. Mil más un hecho a una palabra. Y valga ver, a mi juicio, un millón de ideas en la mente, mientras sean sin pudor, que una vida en el engaño.
Dormiré hoy desapacible tras incontables cervezas, extrañamente sereno porque he cenado bien. Aturdido por la vida de la que no se nada o es que conozco demasiado, qué se yo. Abrumado por el tiempo o las circunstancias. Madrugando mañana para ver otro día donde cada cual se va al infierno aas u puta voluntad pero arrastrando a los demás.
¡Qué país!
¡Qué mundo!
¡Qué vida!
PEro echarle morro, carajo, que algo queda.