
Te miro.
¿Eres un fantasma?
¿Qué es un fantasma?
Pues alguien como tú que está pero no está, que recuerda o, más bien, hace recordar a los demás. Alguien que fue pero ya no es pero aparece en las fotos o al volver una esquina de la memoria.
¿Cómo se si soy un fantasma?
Pues… No lo se.
¿Cómo lo voy a saber yo si ni siquiera tú lo sabes?
Pero yo creo que tú eres el fantasma.
Tranquilamente podrías serlo tú.
Yo sé que soy real, yo tengo tu recuerdo pero tú no estás en la realidad. Tú eres el fantasma.
Por la misma regla de tres, tú eres mi fantasma también porque estás en mi pasado…
Pero no he vuelto. No volví para recordarte. No susurré a tu oído “Te miro”. No paso y vuelvo a pasar a descolocar tu sitio, tu vida, tu forma de ser. La mía es la misma de siempre. No cambio. Estoy vivo. Tú no estás, no vives, sólo pasas por aquí para mirar sin ver, para saludar a mi pasado y hacerlo presente otra vez. Para… para no dejarme olvidar. Por joder, por fastidiar, vienes como la luz que pasaba por aquella teja de vidrio que había en mi otra vasa: ni en verano se podía bajar la escalera en la poca penumbra que dejaba pasar. Vienes a llevarte la esperanza, a deformar la realidad, a palidecer la oscuridad y ennegrecer el día. Tu recuerdo es bueno hasta ese punto de no querer recordarlo…
Entonces… No me quieres aquí.
Te odio, te dije que no vinieses. No estés, no eres, has muerto, no vivas. Sufre. Vete para no volver, te lo pedí por favor. Sé que nunca pude con tu voluntad. Sé que nunca fui nada para ti… Sé que me odiabas, sé…
No me voy a ir nunca más.
Como el cuervo aquel. Quedarás para recordarme lo que siempre quise y que nunca podría conseguir, baja como para intentar cogerte y lo justo de altura para nunca alcanzarte. Eres la puta vida.
Vivirás conmigo, soy tu error. Tú me fabricaste…
No. Viviré contigo porque no hay arma que te destruya. Viviré contigo porque no haces caso a mis palabras como nunca hiciste… Pero no… Ya no me engañas, yo soy tu error. Yo no te hice a ti.
Sí, llevas razón. Pero vivirás conmigo.
Sí. Viviré contigo como antes moría por ti.