Bien es despertar con tu piel. Bien es no pensar en volver a separarme de tí. Bien es tenerte o, mejor aun, pensar en poder tenerte en cualquier momento.
Mal es despertar por la fiebre o una pesadilla. Mal es no haber estado contigo. Mal es no tenerte o, peor aún, pensar que nunca voy a tenerte.
Quizá me sienta bien.