Será la fiebre. A veces parece que no hay esperanza. El mundo sólo tiene final, no hay mañana, no hay destino. No habrá futuro y sólo pienso en que el pasado haya tenido un sentido, que el pasarlo tan mal haya servido de algo. Espero que treinta segundos de tu miserable vida, sí, no me canso de decirlo, treinta de los miserables segundos que no te merecía la pena gastar en mí, porque yo pagaba poco, te los pases alguna vez pensando en mí y que en el último par de ellos te arrepientas.
Si pudiera en algún modo lograr eso, mi vida, tendría sentido.