hay miles de razones para querer, otras tantas para odiar. luego hay que decidir. es tan facil como mirar antes a la izquierda o a la derecha al salir a la calle. como pasear sin pensar donde se va y acabar sabe dios donde en lugar del parque de siempre.
es tan facil.
hay cien motivos, millones de gotas arrollando esta ala y millones corriendo al contrario.
son demasiadas, sólo hacía falta una.