Web Analytics

El nimio topo

Pues hoy va de facherío esto. Es un tema recurrente. Bueno, no se si va de facherío, de gilipolleces o es que son sinónimos.

No es cosa baladí, decía el anuncio. Vi el anuncio en la contraportada de uno de esos panfletos (que no periódicos) que envìan los sindicatos. El ayuntamiento de Gijón y su, por supuesto, concejalía de asturianidad o como cojones se quiera llamar, gasta dineros municipales en promocionar el uso de la toponimia “tradicional” de la ciudad y concejo.

La “toponimia tradicional” no suele coincidir con lo que se puede llamar tradicional según el significado de la palabra [RAE] si no que es buscado entre las pronunciaciones de gentes ajenas al lugar para obtener aquella que menos se semeja al nombre actual para así poder marcar una diferencia con la que justificar un “hecho diferencial” que haga posibles las peregrinas tesis nacionanistas locales.

En el anuncio con un diseño penoso a un solo tono y, no retro, sino anticuado, sucio… Lástima de no conservarlo… Sale un topo, grande ocurrencia esta, diciendo que es el Topo Nimio, tócate los cojones… Seguro que pagaron a alguien por pensar el anuncio.

Así va el país. Así las cosas. Para gilipolleces siempre hay perras. En muchos lugares se gastan un pastón en quitar y reponer las chapas de las calles para que en vez de “calle de tal” ponga “calle/cai de tal o cual”… No vaya a ser que alguien se pierda por no leer “cai” cosa estúpida porque, en mi pueblo, y en todos los que conozco, siempre se dijo “caleya”.

Mi abuela tiene glaucoma, tensión en los ojos. Produce mareos, visión borrosa, pérdida de visión y, en según los casos, o dejado a la mano de Dios, ceguera permanente. Se opera, no lleva mucho tiempo, van por partes, te mandan pronto a casa y la convalecencia es… Trivial. Mi abuela está esperando por la llamada de la seguridad social para operarse va para tres meses… y lo que te rondaré morena.

Cuando digo que hay dinero para gilipolleces y no para lo que importa, siempre hay alguno que suelta eso de que hay que repartir el dinero entre todas las cosas a hacer o que el dinero gastado en cartelitos y fastos varios es municipal… El argumento en contra es muy fácil de comprender:

Ambas cosas están ligadas, ni hay que dar dinero a “todo lo que hay que hacer” ni los ayuntamientos son sistemas aislados. Si hay que priorizar entre dar dinero a la iglesia o mejorar la sanidad pública, los curas deberían vivir de limosna (que me llamen lo que quieran, tengo razón). Del mismo modo, si hay que priorizar entre arreglar una calle o poner carteles “cai” nuevos para todas, los cartelitos pueden esperar… El dinero destinado a estas cuestiones viene en partidas de esas, se supone que el ayuntamiento recibe tanto para gastar en esto y cuanto para esto otro y que, matemáticamente, las cuentas cuadran. Fijo que no. Lo no gastado en su partida irá a cualquier otra, a la de mus del alcalde, pero va y se gasta, incluso se gasta de más y se endeuda el ayuntamiento.

El ayuntamiento no se autofinancia, la junta provincial le traspasa poderes y dinero para ejecutarlos. En este dinero va la pasta para la operación de mi abuela que ella trabajó cuando podía, que mis padres trabajan, y que mis hermanos y yo trabajamos, pagamos impuestos y cumplimos la ley.

Creo que tengo el derecho de que mis impuestos sean administrados por personas que sepan leer y escribir, tengan verdadera vocación de servir al público y no de ir al trinque y sepan priorizar los gastos. Con estas tres premisas, pones un anuncio en los periódicos y en infojobs, haces un filtrado de currículos y no hay forma de encontrar un alcalde, un concejal ni un mismísimo presidente del gobierno.

Lo lamentable de la situación es que los pocos políticos que dicen algo contra toda esta mecánica de la desidia a la que nos hemos traido, los llaman del nombre del puerco los demás porque el que se mueve no sale en la foto y, cagonlaputa, la pagamos todos.