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Isla paraiso

No se qué es esto ni de lo que hablan... Mi teoría es que cogieron una película porno mejicana y le cortaron las escenas integrales... Creo que las dejan así para vender en sitios con dictaduras como Israel, Iran o Mieres...

No puedo pasar sin citar al infeliz este

Publica un comentario en un blog de noticias corrigiending a los autores:


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Dann dice:
29 de Mayo del 2009 a las 8:05 am

“Con este nuevo movimiento de Vodafone parece quedar todavía más claro que las operadoras low cost han conseguido hacer daño a las grandes, y a estas ya no les a quedado más remedio que reaccionar lanzado unas tarifas mucho más bajas de lo que nos tienen acostumbrados.”
No es a quedado sino HA Quedado, Que soys unos analfaburros.
Y escribe "soys".

EDITO: ... Y el pavo del blog le contesta:

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Raúl G dice:
29 de Mayo del 2009 a las 11:27 am

Gracias Dann,

Ha sido un pequeño despiste, pero claro no todos somos perfectos. ;)

Un saludo

Sin darse cuenta de que podría habersela hincado certeramente...

La escoba mágica

Hay personas que no han tenido infancia o que, debido al mundo este en el que vivimos a un clic de casi cualquier tipo de cultura no se impresionan por ninguna cosa.

También se puede decir que nunca el mundo fue tan inculto ni tan analfabeto. Quizá sepan leer, quizá sepan como habla el papagayo poner su firma en un papel, pero después se dejan engañar con una bolsa de pipas. Así gente que yo consideraba hasta más culta que yo acabé viendo que no sólo se creen la más tonta superchería, que no saben explicarse ni el más mínimo caso de pareidolia, que dicen sin ningún rubor que son de tal o cual signo del zodiaco y hasta lo toman por bandera.

Una vez en el trabajo le descubrimos a un compañero la existencia de Googlemaps. Se lo enseñamos para decirle tal o cual dirección. De esto hace un año. Le dejamos después de enseñárselo y se quedó mirando la pantalla con el cruce en cuestión en y los brazos reposando sobre la mesa. A poco dijo “oye, esto cada cuánto se actualiza”. Y es eso, que todo el mundo es magia. Un vecino mío, que en paz descanse, decía que así estudia cualquiera, con ordenadores… Todo está hecho, todo viene dado. Es como esa mujer que deja a uno y pone a otro y luego se queja de que la trate mal el segundo… No te jode, para lo que le costaste...

Nadie se asusta de nada, todo es magia, la magia existe y si hay algo que no sepas explicar te sueltan un “¿¡Qué dices ahora!?”. Pues digo que no lo puedo explicar y punto, no se me ocurre decir nunca que una mano gigante bajó del cielo y tocó la aspiradora para que se encendiese ya que, de haber bajado, probablemente se cargaría tejado, tercer piso, techo y lámpara…

Y luego hay gente que no tuvo infancia, estos que nunca vieron una escoba nueva o algo. Gente con inteligencia de gorila que no es capaz de explicarse por qué brilla el sol, qué son las estrellas y por qué la luna tiene fases. Esos que creen que el velcro es un invento del diablo y que las cámaras de fotos te roban el alma.

He estado buscando aquel post mío sobre dos señoras, una que creía que un camión circulaba hacia atrás por la autopista a cien por hora cuando iba remolcado y otra que decía que algo le echaban al agua porque al regar con aspersor podía ver el arco iris y años antes no… Pero no lo encuentro.

Este video es comparable. En la América profunda, aquella del KKK y fanatismos religiosos de todos colores y credos creo que llegan a pensar que esta escoba fue tocada por la mano de un Dios que les olvidó el día que repartió la inteligencia.

Seres mitológicos


Mirándose fijamente pasaban el rato como si les fuese la vida en buscar la cura contra su cáncer. Como si no hubiese más universo que el brillo metálico de las verdosas pupilas de ella para él.


Ella se dolía su tumor era cierto y no tenía cura. No te permitiré, le decía él, que me dejes, antes... Ella le callaba cruzándole el índice sobre la boca.

No digas tonterías. Todos nos vamos, tú tienes que seguir aquí. Sigue por mí.

No era esa la idea de él. Para él ella era lo que siempre había estado ahí. Era su proís, el puerto que siempre buscó y que una vez amarrado no volvió a dejar. No digas tonterías, pensaba para sí, no sabré qué hacer al minuto de perderla.

El tiempo, que alimenta mejor al mal y las enfermedades que al olvido, pasó sobre el mundo arrastrando un verano. Un día ya otoñal arropada en una gran silla de mimbre que siempre tenían a la puerta de casa, ella murmuraba las sandeces propias de su medicación y él, trillado en desgracias, endurecido por el pesar de aquel verano, seguía cada día aquel runrun como si fuese agua al pasar...

En el ir de vocecitas y suspiros, pasando páginas, reconoció su nombre un par de veces y cada vez levantó los ojos del periódico dominical pensando si de verdad una conciencia quedaba tras el pálido metal de aquella piel. Corre prisa, entendió en los sollozos, su mujer lloraba. Tengo que irme, vienen a buscar. Le llamaba a gritos desde su adentro pero aquel cuerpo no podía ya ni hablar.

Las manos de él temblaron un segundo y el periódico se desparramó por todo el suelo. Se apretó el revés del antebrazo contra la cara para apartar la nube de lágrimas. La consciencia le había vuelto tras meses de insensibilidad, de costumbre a tener enferma a su mujer, de deber humano. La consciencia. Se va, se quiere ir, tiene prisa, se dijo. La llamó. Ella parecía responder muy lejos, muy adentro de su cuerpo que la enterraba ya.

Soplaba un viento, ese viento cálido que deja siempre los árboles sin hojas en septiembre. Ese que trae lluvia. Miró al cielo rojizo y tomó aire. El olor del otoño, hace un día tan bueno.

Despejado, despierto, con los ojos secos y consciente le dijo, mi niña, espérame aquí, vuelvo en un segundo sigue con lo que estás. Cuando vuelva quiero verte como siempre… Como siempre te he visto.

Entró en la casa. Siempre ha estado ahí, es ella, no hay más para mí. El mundo es esto. La luz roja del atardecer invadía la casa. Al avanzar, mecánicamente iba encendiendo luz del pasillo, luz de la habitación, apagaba tras de sí la de la estancia anterior. En su habitación buscó un poco en el armario del que sacó un cinturón. Tomó la silla que siempre tenían en la esquina y la dejó en medio de la sala, miró al techo y dijo en voz alta que siempre quiso cambiar esa lámpara. De un saltito se medio colgó y la lámpara venció dejando una nube de cal y a la vista el anclaje del techo.

El hombre se subió a la silla, pasó la correa por la hebilla, ató un extremo al anclaje y se enlazó el pescuezo. Acto seguido entornó los pies para hacer caer la silla convencido de ser el único mortal del mundo.

Astur X

Astur X es la historia de un señor que es de otra etnia distinta a la que manda en la calle. Es un guionazo de película en la que uno es el protagonisto. Y es que vas por la calle y ofende. No por el calor. El calor es una de esas cosas que no molestan en Asturias porque tenemos, la verdá, muy poco. Ofende por lo tonto. Y, estaremos de acuerdo, eso sobra.

No hay una sola empresa nueva que no se llame Asturalgo, AsturX. Un podólogo que se asienta como Asturpié… Un restaurante chino que se llama Chinastur… Un bar brasileiro que se lama Asturbrazil… Y un largo etcétera. Trabajé en Formastur, pero esa empresa fue de las que inauguraron esto, de hecho forma parte de un conglomerado mayor que se llama Formagrupo así que la moda no creo que haya dictado la tendencia en este caso.

Algún díaCuando cree mi propia productora porno se llamará así: Asturporno, Pornastur, AsturX, como el callista ese añadiendo el nombre de la patria chica, se llamará Asturpolla, lo menos. Porque otra cosa no, pero tenemos todos de sobra imaginación...

¿"Gilipollas" es masculino o femenino?

Voy a poner un vidrio aquí de libertad digital. Sin que sirva de precedente.

Y es que, aunque sean unos fachas, en este caso, tienen razón y cuando tienen razón, hay que dársela.


Tres mil por hora

¡Madre! Parece ser que hay vivos, ahora mismo, más de seis mil quinientos millones de personas (la wikipedia habla de seis mil setecientos largos). Sabemos que en cien años no habrá nadie vivo de todos estos ¡De todos!.

Para garantizar el total exterminio de todos los individuos del momento actual en el que hay que incluir tanto quienes la diñen hoy como quienes acaban de nacer. Vamos a fijar la edad máxima de un humano en unos ciento veintidós años ya que el más longevo documentado es una mujer que se cree que alcanzó esa edad. Y hale, a dividir. Si ponemos que la gente se va muriendo de forma incremental sin mayores desastres (que los habrá), podremos suponer que hay una distribución más o menos equilibrada en todo ese periodo. Nos da unos veintiocho millones de muertos al año que es más de la población que había en España cuando yo nací.

Habría que imaginarse la pila de carne tirada por ahí tirada que suponen casi treinta millones de cadáveres…

Casi ochenta mil cadáveres nuevos cada día…

Tres mil por hora…

Cincuenta por minuto…

Prácticamente un muerto por segundo. Uno puede, tranquilamente, mirar el segundero del reloj y suponer, sin temor a equivocarse que en un lugar del mundo muere alguien cada vez que a la dichosa aguja le da por dar un saltito.

Nacen, por cierto, unos doscientos cincuenta humanos por segundo…

Más de quince mil nacimientos por minuto…

Casi un millón de partos terminados por hora…

En realidad, eso sería teniending en cuenta sólo las personas vivas en cierto momento. Si vamos añadiending aquellos que nacen desde ese momento, se llegaría a estimar la tasa en unos ciento cincuenta mil muertos diarios que son casi el doble de los que he dicho antes.

Tocamos a muerto y medio cada segundo.

Pero, que siempre hay uno. Nacen cuatro humanos cada segundo.

Se puede mirar el reloj y, quizá hasta tiranding a la baja, uno puede decir que cada saltito de aguja alguien empieza a respirar.

Unos trescientos cincuenta mil cordones umbilicales a desechar cada día…

Ciento veinte millones de personas nacen al año. Sí, da esperanzas, ¿no?.

Pues no, porque nacen para no haber vivido, para pasar hambre, frío, miedo. Nacen al dolor y la angustia. Nacen al mundo para sólo morir y, en media, parece ser, no son ciento veinte años, ni siquiera todos calvos a los cien… La media de la esperanza de vida es de sesenta y seis años, de forma que eso es una generación, en sesenta y seis años, un recién nacido habrá pasado por toda una vida y procreado hijos que sean tan capaces o más que él para sobrevivir el tiempo suficiente y criar a una descendencia de reemplazo.

Y después no hay nada.

El humo, la niebla, la sal y la lluvia en Tnjúi


La verja de la entrada del jardín chirriaba movida por aquella la brisa pegajosa de aire caliente que ni siquiera llegaba a entornar las gotas de agua que caían como bombas sobre su cabeza. Detuvo el crujir de los goznes del portillón de madera que, entreabierto, dejaba ver la penumbra de la calle rodeada por los muros de las casas del barrio.

Sujetando la puerta con una mano, volvió a mirar a la puerta de la terraza donde ella aún observaba detrás de sus gafas de sol. Soplaba de vez en vez un cono de humo a un lado en actitud de desprecio apuntando la barbilla al cielo, cabeceando para apartar altiva un mechón de pelo.

- ¿No vas a venir? – volvió a preguntar.

No hubo respuesta. Un hilillo de humo le cruzaba el cuerpo desde la cintura. El humo cesó cuando soltó el cigarrillo sin apenas mover la mano que caía lánguida a un lado del cuerpo. Se apagó la colilla al tocar el suelo mojado. Él quiso escuchar el siseo del fuego peleándose contra aquella ducha caliente, desvió la vista un instante porque no podía aguantar lo que creía que era una mirada tras el negro de las gafas. Tiró de la puerta, miró el cartelito por última vez, era el 3328 de Tnjúi.

Y echó a andar. Desde hacía mucho un solo pensamiento rondaba su cabeza y desde ese instante ya no pensaba en nada. Cada gota que caía sobre él parecía más fría que la anterior, el roncar de algún motor de los coches de la calle semejaba el bramido de un animal herido de muerte queriendo llevarle con él en su última embestida. Cada movimiento una amenaza y todo aquel a quien cruzaba creía que miraba para mofarse de él. Se encasquetó el sombrero que agachaba las alas empapado, subió las solapas de la camisa como queriendo esconderse más que buscar abrigo.

Se detuvo en el final de la acera, seguía sin pensar en nada, no era él, era cualquiera. Era esa persona que le levantaba cada mañana y que no recuerda quién es ni sabe por dónde ha pasado. Esa persona que había dejado de ser por un tiempo y que ahora movía sus piés. Contaba las farolas, veía a la gente como fantasmas pasar delante, reir, comprar. Enfrente había un club “Burma”, parpadeaba un neón sobre el que se perdió su vista nublada por la ahora tan fría y ya salada lluvia.

Cruzó la calle corriendo, como queriendo salvar lo poco que tenía sin empapar. El bar, a pesar del chaparrón, estaba casi desierto, una mujer sonreía a un hombre allá al fondo y alguien se daba manotazos en la gabardina para intentar achicar agua. Todo era penumbra y luces suaves salvo la barra que parecía el final de un largo túnel en verano, deslumbraba sin que se pudiera distinguir el resto del local.

- Buenas tardes, caballero – dijo el camarero desde el altillo detrás de la barra - ¿qué desea,?
- Deseo… Quiero… Amigo, póngame lo mejor que tenga contra esta lluvia.

Había que dar un premio












Al que inventó la cerveza...

Jaja... te pones a preparar viajes


y encuentras frikancias...

Andó, atontao, pero anduvo...

Qué gente más grande se encuentra uno por la internez... Un botón.

Alrededor

Estabamos allí juntos, tan juntos que notaba la humedad alrededor de tu boca. En ese momento, apretándote contra mí, me di cuenta de que no era yo, entonces empecé a guiñar la cabeza a uno y otro lado, moviendo los ojos de cara en cara...

- ¿Que miras? - te diste cuenta -, ¿Qué buscas?

Miré un segundo más, nadie nos observaba y lo di por tontería, volví los ojos empañados a tí:

- A mí - te dije -, se que estoy ahí, siempre estoy ahí... Mirando.

Despertador artificial

En esa mala hora en que uno despierta, en el mal momento de despertar, hoy me he acordado de ti. El último sueño hablaba de ti, salías en él. Una vez despierto uno no sabe quien era pero en el sueño, aun no siendo tú, sabía que eras tú.

Como hacía tiempo que no te escribía te pongo la letra hoy. Que sepas que se que estás bien. Que sepas que se. O no lo sepas, poco importa. Escribo para Pepito Grillo que soy yo, yo leo, yo releo y nadie más. Yo quito y pongo, yo invento y padezco. Yo se y me basta: Hice lo que hice por consciencia “moral”, no católica, no cristiana, no religiosa, moral matemática. Moral absoluta y objetiva… Mi imaginación me invitó a pensar que “nosequé” podría hacerte daño y pensé… E hice.

No existes, no eres, eres todas y ninguna. Es el mundo. Cada una que conozco tiene el nosequé de ti. Cada vez que miro una de estas cuatro paredes de la celda desde la que escribo reconozco patrones de tus ojos en las arrugas que dejó la tirolesa al esparcir el yeso pálido y estéril, quizá sea eso lo que me recuerda a tí. Y cada vez que te veo se para el tiempo y todo lo que me rodea deja de existir. El mundo pasa a ser una sopa de ruido y color gris para aparecer tu concepto centrado en mi sentido. No hay fondo. Y despierto otra vez a la triste realidad del mundo sin vida, con muerte, con dolores, pena y hambre. La vida sin ti.

Así todo cuanto hago se dedica a distraerme cada palabra que dirijo. Cada palabra que dicen. Cada tarea, cada canción nueva o vieja… Y es que no me canso de decir que el mundo estaba hecho para tenerte dentro porque no hay humo de cigarro que no se ondule como tu pelo ni doblez de carretera que no se incline como lo hacía tu espalda o canción que me gustase, que nos gustase, que hoy no tenga semejanza con cualquiera nueva que llegue a mi oido. Que me recuerde todo a ti no es vida.

La vida por la que trabajé no es esta. Tanto que di, tanto que prometí tanto que dabas, tanto que no vi. Aquellos paisajes que pintamos los dos, que no soy tan tonto para creerme que sólo yo era quien pintaba… Aquella vida que creí tener y que ya no.

Siempre hay una mala esquina, un mal paso, un error. Y siempre hay ahora un adelante que no es más que un espejo, una ventana al yo o al pasado. Un paisaje desierto donde tú cuelgas como en un cuadro de Dalí, con la carne blanda olvidándose, cayendo a los lados de la vana sujeción del recuerdo. Un mundo donde el recuerdo impera, creado en el segundo antes de que el tintineo de las llaves del pintor caigan sobre el vaso que sirve de despertador a su vana siesta. Vano sueño, inútil mundo, fétida carne mortal, crepuscular vida sin sentido.

Te pongo letra otra vez porque sólo letra eres ya, sólo pasado escrito. Te pongo la letra que conoces, mundo, tierra, mierda, dolor, carne muerta, pasar y pesar de este mundo. Girón de memoria que no merecía estar ahí tanto tiempo. Que no merecía haber durado tanto ni marcar tanto.

Pues igual que uno no ve que sueña, porque no quiere verlo, porque soñando es más feliz, porque cuando el llavero te despierta aún tienes en el sueño un instante para arrepentirte de haber dejado las llaves justo ahí para despertarte, porque es muchísimo mejor pensar que sí a saber que no.

Soñar, soñar, sólo soñar una vida. Pasar la vida soñando. Soñar que aún corro por aquellos parajes que son tu cuerpo aun cuando ya se que son puro desierto, seca arena, espejismo del pasado ante mí. Soñar que vuelo como de niño.

Y aun así cada vez que creo verte de lejos tengo que respirar hondo y tragar saliva, bajar los ojos y preguntarme si de verdad eres tú, entonces se para el tiempo.

Taxonomía

El mundo se divide en dos clases de personas: Los que saben volver a doblar un mapa y los que no.

Interviú es una revista sexista


Ayer parecería pasarme de listo, lo dejé para hoy.

Pero es que ayer me enteré de que la revista Interviú es sexista. Ante tamaña idiotez y metiéndome donde no me llamaban, dije que la revista no es sexista a las mozas que decían que sí. ¿Como puede ser sexista si todas las semanas la mirais? Eran mujeres, la estaban mirando y, cada martes, se pelean por quién la coge antes. Eso sí, no por los interesantísimos artículos sino para ver las tetas de la que sale y ponerlas a caldo si parecen de mentira o a parir si en realidad lo son.

Pero es que, me dijeron, el horóscopo está escrito sólo para hombres.

Eso, contesté, indica que promueve la incultura y la estupidez, pero no que sea sexista.

Supuse que se iban a ofender, pero no lo hicieron.

Sea.

Un documento para estúpidos y estúpidas

Como todos los comunicados sindicales, el de la huelga de informática http://www.huelgainformatica.es/ está escrito por estúpidos y estúpidas para estúpidos y estúpidas.

Da asco ver expresiones forzadas en cuanto del texto toca a "la cosa sindical". Entonces llegan las frasecitas de "trabajadores y trabajadoras" o "delegados y delegadas"...

Pero eso sí, la página está hecha por personas medianamente inteligentes que distinguen que estamos hablando en serio y escriben:

"Titulaciones afectadas por la huelga

* Ingenieros en Informática
* Licenciados en Informática
* Ingenieros técnicos en Informática
* Diplomados en Informática
* Grado en Informática (Futuro)
* Máster en Informática
* Ciclos Formativos Superiores
* Ciclos Formativos Medios"

Pero como, seguramente, les echarán la bronca, pues traduzco para que los gilipollas comprendan lo que dice el texto:

"Titulados afectados y tituladas afectadas por la huelga

* Ingenieros informáticos e ingenieras informáticas
* Licenciados y licenciadas en Informática
* Ingenieros técnicos e ingenieras técnicas en Informática
* Diplomados y diplomadas en Informática
* Futuros y futuras graduados y graduadas en informática
* Másteres y másteras en Informática
* Ciclas y ciclos Formativas y formativos Superiores y superioras (también llamados "priores")
* Ciclos y ciclas Formativos y formativas Medios y medias (aunque quizá los confundan con esos que llaman "pantys")"

He visto cosas. que no creeríais

He visto esto escrito en demasiados sitios: "Hol@ chic@s"

Alguien podría preguntarse si es que hay gente tan, tan estúpida caminando por la calle... Por increible que parezca, la hay.